Trato humano y cercano
Te tratamos como a una persona, no como a un número. Cercanía y honestidad en cada visita.
La clínica
Una clínica del centro de Irún donde el trato es de familia y los pacientes se quedan «toda la vida».
Lo que empezó Cristina Sagarzazu Malvido en 1992 lo continúa hoy su hija, Marta Pérez Sagarzazu, con el mismo cuidado por el detalle y la misma cercanía de siempre.
No somos una cadena. Aquí te conocemos por tu nombre, recordamos tu historia y nos tomamos el tiempo que haga falta. Por eso muchos de nuestros pacientes llevan décadas con nosotras, y ahora traen también a sus hijos.
«Llevo viniendo a esta clínica toda la vida, y no puedo hacer otra cosa que recomendarla al 100%.» No lo decimos nosotras: lo dicen quienes nos conocen.
Por qué nos eligen
Te tratamos como a una persona, no como a un número. Cercanía y honestidad en cada visita.
Cuidando sonrisas desde 1992, con formación continua. Hacemos lo difícil fácil.
Especialmente con los niños y con quien llega con miedo. Vamos con calma, sin prisas.
Sabrás siempre qué tratamiento necesitas, por qué y qué esperar. Sin sorpresas.
«Gran profesionalidad y precios razonables», dicen nuestros pacientes. Sin abusos.
Una clínica impecable, luminosa y bien equipada donde te sientes a gusto desde que entras.
El equipo
Detrás de cada sonrisa hay un equipo que se preocupa de verdad y te acompaña en cada paso, con delicadeza y cariño.
La fundadora
En 1992, Mª Cristina Sagarzazu Malvido abrió esta clínica en la Calle de Hondarribia y construyó, paciente a paciente, la reputación que hoy nos define: honestidad, calma y trato de familia.
Su legado —el cuidado por el detalle y la manera de tratar a las personas— sigue vivo en cada visita. «Llevamos toda la vida con ella y su equipo», escriben los pacientes. Esa confianza, que se ganó durante más de tres décadas, es la herencia que hoy continúa la segunda generación.
La clínica por dentro




